miércoles, 28 de marzo de 2012

Sueños. Dulce viaje


Estos fueron los siete días más cortos de toda vida, de repente me encontraba en un aeropuerto con todas mis maletas facturadas y abrazando a mi primo antes de pasar el control de seguridad y esperar la salida del avión. Mandé por correo mis cosas y llegarían un poco después que yo allí, pero no me importaba, ahora solo tenía la intención de pasar los mejores tres años de mi, o al menos esa era mi intención. La verdad es que estaba un poco nerviosa con eso de levantar los pies de la tierra. Tuve que esperar poco, y de un momento a otro me encontraba entrando al avión con el estómago lleno de nervios y un bollo, que creo hubiese sido mejor no comerme. Busco mi asiento "12-b", tenía suerte me tocaba pasillo y no creo que pudiera siquiera mirar por la ventana, tengo un vértigo terrible.me acomode en mi asiento y esperé. Quedaba ya muy poca gente por pasar y ya me estaba haciendo ilusiones con ir solo en dos asientos cuando un chico de ojos verdes y cabello revuelto, muy guapo por cierto, me pide en inglés que le deje pasar al asiento junto a la ventana. Cuando lo hago pasa y me sonríe. Yo cada vez me pongo peor, nunca he subido en un avión pero no se porque empezaron a llegar a mi mente todos los sucesos con aviones que había vito en la televisión. Las azafatas explican las normas de seguridad, y eso solo me pone más nerviosa. El chico de los ojos verdes me mira con preocupación y yo a él con pánico en los ojos; escucho como van poniendo en marcha los motores y nos dirigimos a la pista para despegar, de un momento a otro estoy hiperventilando y con cara de pánico. Cuando casi vamos a despegar el chico de ojos verdes me coge la mano y me la aprieta como dándome ánimos, yo solo cierro los ojos y me concentro en su contacto, lo que me calma un poco, pero no evita que sienta un nudo en el estómago al separarse el avión del suelo y tomar velocidad hacia arriba, pasa un rato y el avión se estabiliza pero yo sigo aferrando la mano del chico y con los ojos cerrados. Noto como su aliento roza mi oreja, es una sensación tan agradable, y me susurra: ( en inglés)
-Creo que ya puedes soltarme, el avión está estabilizado y van a poner una película.
Yo abro los ojos y veo que tiene gesto de preocupación aflojo poco a poco mi agarre, hasta que al fin lo suelto y doy un suspiro.
-¿ Mejor?- pregunta.
-Sí, me llamo Bella y gracias por ayudarme.
-Yo soy Edward, y no ha sido para tanto.
-Encantada.
-Lo mismo digo, y de donde eres porque tienes un acento extraño.
-Soy de España ¿ y tu?
-Yo soy de USA, más concretamente de Washington.
-Ah! Yo voy allí bueno voy a un pueblo cerca de allí, se llama Forks.
-Yo soy de allí, cuando lleguemos puede que te lo enseñe, si quieres- me propuso con un gran sonrisa, como resistirse a eso.
-Claro aunque no se si tendré tiempo, tengo que ponerme al día en lo estudios, voy a ir a la escuela de artes, ¿ tu a cuál vas?.
-Yo voy al instituto de Forks, pero mi hermana Alice también va allí cuando lleguemos te la presentaré, seguro que le encanta conocerte, suele ser muy entusiasta.
-¿ Cómo es que ella no viaja contigo?.
-He venido solo, vine para un intercambio durante un mes y ahora vuelvo a casa.
-¿Dónde fuiste para el intercambio?
-Fui a Barcelona, pero no había vuelo directo asique tuve que coger el avión en Madrid.
-Yo al menos me alegro de eso.
El solo me sonrió y se puso a ver la película que estaban echando en unos monitores muy pequeños delante nuestro. Era una que ya había visto antes, y a decir verdad era bastante aburrida asique me quedé dormida casi en el acto. Edward me despertó cuando iban pasando dando la comida, comimos en silencio y al terminar yo volvía a estar dormida. El viaje se me hizo muy corto y agradable en compañía de Edward. Y sin querer darme cuenta ya estábamos aterrizando en Seattle. Donde cogería un autobús hacia Forks.


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