Estos fueron los siete días más cortos de toda vida,
de repente me encontraba en un aeropuerto con todas mis maletas facturadas y
abrazando a mi primo antes de pasar el control de seguridad y esperar la salida
del avión. Mandé por correo mis cosas y llegarían un poco después que yo allí,
pero no me importaba, ahora solo tenía la intención de pasar los mejores tres
años de mi, o al menos esa era mi intención. La verdad es que estaba un poco
nerviosa con eso de levantar los pies de la tierra. Tuve que esperar poco, y de
un momento a otro me encontraba entrando al avión con el estómago lleno de
nervios y un bollo, que creo hubiese sido mejor no comerme. Busco mi asiento
"12-b", tenía suerte me tocaba pasillo y no creo que pudiera siquiera
mirar por la ventana, tengo un vértigo terrible.me acomode en mi asiento y
esperé. Quedaba ya muy poca gente por pasar y ya me estaba haciendo ilusiones
con ir solo en dos asientos cuando un chico de ojos verdes y cabello revuelto,
muy guapo por cierto, me pide en inglés que le deje pasar al asiento junto a la
ventana. Cuando lo hago pasa y me sonríe. Yo cada vez me pongo peor, nunca he
subido en un avión pero no se porque empezaron a llegar a mi mente todos los
sucesos con aviones que había vito en la televisión. Las azafatas explican las
normas de seguridad, y eso solo me pone más nerviosa. El chico de los ojos
verdes me mira con preocupación y yo a él con pánico en los ojos; escucho como
van poniendo en marcha los motores y nos dirigimos a la pista para despegar, de
un momento a otro estoy hiperventilando y con cara de pánico. Cuando casi vamos
a despegar el chico de ojos verdes me coge la mano y me la aprieta como dándome
ánimos, yo solo cierro los ojos y me concentro en su contacto, lo que me calma
un poco, pero no evita que sienta un nudo en el estómago al separarse el avión
del suelo y tomar velocidad hacia arriba, pasa un rato y el avión se estabiliza
pero yo sigo aferrando la mano del chico y con los ojos cerrados. Noto
como su aliento roza mi oreja, es una sensación tan agradable, y me susurra: (
en inglés)
-Creo que ya puedes soltarme, el avión está
estabilizado y van a poner una película.
Yo abro los ojos y veo que tiene gesto de preocupación
aflojo poco a poco mi agarre, hasta que al fin lo suelto y doy un suspiro.
-¿ Mejor?- pregunta.
-Sí, me llamo Bella y gracias por ayudarme.
-Yo soy Edward, y no ha sido para tanto.
-Encantada.
-Lo mismo digo, y de donde eres porque tienes un
acento extraño.
-Soy de España ¿ y tu?
-Yo soy de USA, más concretamente de Washington.
-Ah! Yo voy allí bueno voy a un pueblo cerca de allí,
se llama Forks.
-Yo soy de allí, cuando lleguemos puede que te lo
enseñe, si quieres- me propuso con un gran sonrisa, como resistirse a eso.
-Claro aunque no se si tendré tiempo, tengo que
ponerme al día en lo estudios, voy a ir a la escuela de artes, ¿ tu a cuál
vas?.
-Yo voy al instituto de Forks, pero mi hermana Alice
también va allí cuando lleguemos te la presentaré, seguro que le encanta
conocerte, suele ser muy entusiasta.
-¿ Cómo es que ella no viaja contigo?.
-He venido solo, vine para un intercambio durante un
mes y ahora vuelvo a casa.
-¿Dónde fuiste para el intercambio?
-Fui a Barcelona, pero no había vuelo directo asique
tuve que coger el avión en Madrid.
-Yo al menos me alegro de eso.
El solo me sonrió y se puso a ver la película que
estaban echando en unos monitores muy pequeños delante nuestro. Era una que ya
había visto antes, y a decir verdad era bastante aburrida asique me quedé
dormida casi en el acto. Edward me despertó cuando iban pasando dando la
comida, comimos en silencio y al terminar yo volvía a estar dormida. El viaje
se me hizo muy corto y agradable en compañía de Edward. Y sin querer darme
cuenta ya estábamos aterrizando en Seattle. Donde cogería un autobús hacia
Forks.
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