Estaba saliendo de el apartamento para dirigirme al
instituto. EL INSTITUTO, un mejor nombre sería pesadilla, mi pesadilla
comenzaba todos los días a las ocho y media de la mañana cuando sonaba el
timbre de inicio de las clases y me dirigía con paso lento hacia mi sitio en la
clase.
Era lunes por la mañana asique tenía tutoría a primera
hora, significado: no hacer nada. Me sentaba como todos los lunes en una
esquina y sacaba un libro para esperar hasta que el tormento pasara. Aunque
tengo que decir que me considero una superviviente, dado que convivir durante 6
horas 5 días a la semana con semejante gente, creo que aparte de mí solo sabían
lo que era dividir cuatro o cinco de los 30 que éramos en la clase; pude que
exagere un poco pero es cierto que no soporto al grupito de petardas que me
habían tocado este año por compañeras, solo sabían reírse como unas
tontas e interrumpir las clases cuando al menos yo quería atender a la clase.
Claro que no se le puede pedir mucho a 10 chicas con el cerebro del tamaño de
un hueso de aceituna. Los chicos eran algunos más de lo mismo, menos
excepciones puntuales, como Javi, un chico muy gracioso y amable al que, en los
seis años que llevo conociéndolo, no lo he visto no una vez dejar de sonreír.
Aunque claro que uno entre treinta suena un poco decepcionante ¿no?.
Este día ya me llegaba por la quinta hora, solo
quedaba una de calvario, "genial", pensé,"solo queda una hora y
tendré toda la tarde para trabajar, ¿qué plan puede ser mejor?" al menos
me quedaba el consuelo de que ahora me tocaba pintura, mi asignatura favorita.
Bueno ya terminó la pesadilla, y tenía unas horas de relax y tarea antes de ir
a trabajar.
Cuando llegué a casa había una nota de mi primo
diciéndome que hoy no fuera a trabajar que lo esperara para la cena, y bueno
eso hice. Era un poco raro que mi primo me pidiera eso, pero sus razones
tendría, creo. Hice más despacio que otras veces mi tarea y leí hasta que pensé
que era una hora razonable para preparar la cena, hice algo más trabajo que
otras veces, dado que tenía tiempo más que de sobra, y preparé a mi primo su
comida favorita, filete a la plancha con patatas asadas. Estaba terminando
cuando llegó mi primo, me sonrió cuando olió la cena y se puso a poner la mesa
para cenar. Cuando terminé nos serví a los dos y decidí esperar a que el
quisiera hablar para decirme porque hoy no había ido a trabajar. Esperé...
esperé....esperé...y nada el solo comía su filete a la velocidad de una tortuga
y encima parecía hacerlo a propósito. Ya no aguantaba más asique me levante de
la mesa y el me miró extrañado.
-Es que acaso no piensas decirme de una maldita vez
que es lo que me quieres decir que es tan importante como para no ir hoy a
trabajar.
-Solo quería darle un poco más de suspense a la cosa.
-No tiene gracia, asique suéltalo ya.
-Vale, está bien. Toma- dijo tendiéndome un sobre.
Yo lo cogí y lo abrí muy rápidamente, casi me da algo
al abrirlo, ERA UN BECA PARA ESTUDIAR ARTE EN UN PRESTIGIOSA ESCUELA DE USA.
-Enhorabuena.
-Gracias.
-Bueno supongo que ahora solo no hablaremos por
teléfono ¿no?
-Es el precio de lo que uno quiere aunque te voy a
echar mucho de menos Carlos.
-Y yo a ti pequeñaja, eres como mi hermanita pequeña.
Que pena que te hallas echo mayor.
-Anda no te pongas sentimental y ayúdame a ir
recogiendo mis cosas aquí pone que debo estar allí en una semana.
-¿ Dónde era exactamente la escuela?
-Mira que no te lo he dicho veces, es en Forks, un
pequeño pueblo cerca de Seattle.
-Eso queda muy lejos de Madrid.
-Ya te digo, pero venga vamos ayúdame.
No hay comentarios:
Publicar un comentario